Un aporte dela Dra. Christiane Saltiel
Se casaron el maicito y la maicita, dos diminutos granos de maÃz. Después de la celebración nupcial emprendieron su luna de miel. Llegaron al hotel donde pasaran la noche de bodas. Ya en la habitación la maicita estaba muy nerviosa. Cuando el maicito trato de aligerarle la ropa ella se mostró pudorosa y recatada.
"Yo misma me desvestiré - pidió a su maridito, por favor, entra en el baño asà no me sentiré tan cohibida".
El ansioso maicito aceptó, pero puso una condicion: ella tendrÃa que decirle, paso a paso, como se iba desvistiendo. Estuvo de acuerdo la maicita. El maicito, pues, entro en el baño y cerró la puerta tras de si.
Empezo la maicita: "Ya me quité la blusa".
"Sigue, sigue!" - pide el maicito con anhelosa voz -.
"Ya me quité la falda" - continua la maicita -.
Y el maicito: "!Mas, mas!"
Prosigue la maicita: "Ya me quité el fondo".
"Oh, oh!" -grita con entusiasmo el maicito -.
Y sigue la maicita: "Ya me quité las medias".
"Mm, mm!" -exclama el maicito.
"Ya me quité el liguero" - dice la maicita
"Ah, ah!" - grita el maicito al oir que la maicita se habia despojado del liguero -.
"Ya me quité el brassier" - informa la maicita con apenada voz
Y el maicito: "Oh, oh!"
Como se ve, cada vez batallaba mas para encontrar la adecuada exclamación.
Y concluye la maicita: "Ya me quité lo último que quedaba".
"Uy, uy!" - se oye la temblorosa voz del maicito -.
Con dulce tono dice entonces la maicita. "Ya estoy en la cama. Puedes salir, maicito".
El maicito no sale.
"Maicito -vuelve a llamar la maicita-. Te estoy esperando ya".
El maicito no aparece.
"Maicito!" - llama ella con voz mas alta. Nada.
Entonces la maicita, preocupada, abre la puerta del baño. Ahi estaba el maicito, convertido en pop corn.
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